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Natural de Santurce, donde nació en 1959, Rafael Bernabe creció en el barrio Monacillo de Río Piedras y desde temprana edad manifestó un gusto especial por la lectura y las letras. Sus temas predilectos eran la historia, la política, la literatura y las humanidades en general. Dichas inclinaciones le llevaron a interesarse particularmente en la historia social, política y económica de Estados Unidos. Fue el estudio de los períodos protagonizados por las luchas sociales, precisamente, lo que le llevó a cursar su bachillerato en historia con concentración en Estados Unidos en la Universidad de Princeton. Completó, luego, su maestría y doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York.

Rafael Bernabe fue maestro de escuela superior en un colegio católico de la capital antes de comenzar a trabajar en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Allí se ha desempeñado como investigador del Seminario Federico de Onís y profesor de literatura del Departamento de Estudios Hispánicos de la Facultad de Humanidades.

Como intelectual, se ha destacado por sus investigaciones y por la publicación de varios libros sobre aspectos importantes de la historia de Puerto Rico, abordando importantes debates culturales, literarios, sociales y políticos. Su obra más reciente la escribió junto al profesor César Ayala de la Universidad de California en Los Ángeles, un texto muy elogiado por tratarse de la más completa historia de Puerto Rico desde 1898 publicada en inglés. El libro se tradujo al español.

Rafael Bernabe concibe su participación en el Partido del Pueblo Trabajador como una continuación lógica y coherente del compromiso social que ha manifestado a lo largo de los años. Es, sin duda, la posibilidad de facilitar la realización de los tres principios que ha defendido por mucho tiempo: democracia, solidaridad y sustentabilidad. Por eso trabaja para rescatar la esperanza para Puerto Rico.


¿Que piensa Rafael Bernabe?

Debemos caminar en otra dirección. Debemos no solo propiciar la creación de empleos en el sector cooperativista, el sector público y privado para garantizar la entrada de un ingreso a cada hogar de Puerto Rico, sino meterle mano a la educación pública y revisar sus prioridades... Estamos de acuerdo en que el país va por el rumbo equivocado, pero nuestro rumbo no cambiará si insistimos que el barco sea capitaneado por los mismos.


"En Puerto Rico 99% de los trabajadores en el sector privado no están organizados sindicalmente, no tienen convenio colectivo, no negocian sus condiciones de trabajo. No puede haber democracia en un país en el que la gran mayoría de sus trabajadores son sujetos a la arbitrariedad del traslado, del despido, de la redefinición de las tareas que hace."


“Debemos trascender las limitaciones de la ley 45 del siglo pasado. Estas no pueden sostenerse en el desarrollo jurídico actual. Lo ideal sería eliminar completamente las aportaciones privadas a las campañas electorales de manera tal de que todos los partidos gocen de igual tiempo en igual espacio para exponer sus ideas, a manera de cuotas. Reafirmamos que en el financiamiento privado de las campañas electorales está el germen de la corrupción gubernamental. Pero en lo que el hacha va y viene, y siguiendo las reglas electorales nos parece que sería justo que los sindicatos pudieran realizar aportaciones a quienes defienden sus derechos”


Si el modelo punitivo ha fracasado, por qué estamos insistiendo en ese modelo. Los nuevos cambios duplican y hasta triplican las penas para que el pueblo crea que se está haciendo algo. Se le crea una expectativa de falsa seguridad al país que no promete detener la violencia criminal que nos afecta", señaló Bernabe. "Por otro lado, se han dejado fuera nuevamente las bonificaciones de buena conducta que ayudan en el proceso de rehabilitación de los confinados. Si no rehabilitamos a nuestros confinados y confinadas salen a la calle a delinquir porque fracasamos en proveer herramientas adecuadas. Se les condena al desempleo.


Objetamos la propuesta de reducir el salario mínimo a las personas de menos de 25 años y al resto de la población y de reducir las ayudas gubernamentales a personas desempleadas, pobres e incapacitadas. La premisa parece indicar que en la isla hay empleos y que la gente no los toma porque no hay incentivos, lo cual no es cierto, y que la reducción de salarios provocará inversiones que crearán empleos. Estas medidas empeorarán la situación de los trabajadores y trabajadoras empleados ya que no existen garantías de que esta medida generará más empleos ni incluye nada que genere tal garantía de parte de los patronos.