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Cinco áreas de trabajo para salir de la crisis

Cinco áreas de trabajo para salir de la crisis

Presentación a la Mesa de Acción para la Competitividad y el Crecimiento

Rafael Bernabe, portavoz

Partido del Pueblo Trabajador

"…los derechos básicos de la población de los países deudores a alimentos, vivienda, vestido, empleo, educación, servicios de salud y un medio ambiente saludable no puede subordinarse a la aplicación de políticas de ajuste estructural y reformas económicas originadas por la deuda."

--Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas 1999/22

Deseamos tomar dos minutos de esta presentación, para señalar una razón que nos obligó a debatir seriamente si debíamos o no aceptar la invitación a deponer ante esta Mesa. Nos referimos a la dolorosa ironía que representa el hecho de que mientras, por un lado, esta Mesa nos invita a presentar nuestras propuestas, por otro lado, el partido de gobierno, encabezado por el Gobernador que nombra esta comisión, viola la ley y comete fraude electoral con el objetivo de evitar la inscripción del Partido del Pueblo Trabajador.

Por un lado se pide nuestra opinión y por el otro se pretende silenciarnos. Recientemente se han rechazado cerca del 80% de los endosos sometidos para la evaluación a la Comisión Estatal de Elecciones por supuesta incompatibilidad de firmas. Esta cifra y el hecho que ha ido aumentando semana tras semana tan sólo puede ser resultado del fraude conciente y premeditado. Suponemos que ustedes rendirán un informe al Gobernador, esperamos que esta protesta y señalamiento se incluya en su informe. No se puede sacar a nuestro país de la crisis en que vive pisoteando los principios más elementales de democracia y violando o tolerando que se viole la ley.

A pesar de todo, decidimos asistir a estas vistas pues nuestro compromiso con tratar de buscar soluciones a los problemas de Puerto Rico está por encima de nuestra indignación ante la mezquindad del aparato electoral del partido de mayoría en el presente.

Puerto Rico enfrenta graves problemas como la baja tasa de participación laboral, la fuga de talento joven, el crecimiento de la economía subterránea. Estos problemas tienen una raíz común: la incapacidad de la economía de Puerto Rico de utilizar adecuadamente las capacidades y habilidades de su fuerza laboral. No podemos atender esas consecuencias sino no enfrentamos esa causa. La política económica del gobierno de Puerto Rico durante décadas se ha centrado en la atracción de capital externo a través de la exención contributiva. Desde hace casi 20 años está política ha sido incapaz de generar empleos en Puerto Rico. Entre 1996 y el presente se han perdido mitad de los empleos en la manufactura. Esa política, por otro lado, priva al gobierno de una importante fuente de ingresos. Así tenemos dos aspectos de la crisis actual: la crisis de nuestra economía y la crisis de las finanzas del estado. Son dos aspectos de una misma crisis, que deben atenderse conjuntamente.

El programa del Partido del Pueblo Trabajador incluye decenas de propuestas en una gran cantidad áreas, que incluyen la educación, la salud, la manera de enfrentar el problema de la adicción, entre muchos otros. No tenemos tiempo para  repetir aquí esas propuestas. Hacemos tan sólo una excepción: la propuesta de crear un plan de salud universal, de tipo pagador único como el que existe en muchos países. Esta medida reduciría el gasto actual en el renglón de la salud, uno de los factores más importantes en la crisis fiscal del gobierno,  y a la vez mejoraría los servicios de salud en el país. Hacemos entrega una copia de nuestro programa, cuyas ideas están a disposición de quien desee asumirlas. Aquí queremos explicar el marco general que debe orientar nuestro trabajo ante la crisis.

Para enfrentar esta crisis tenemos que trabajar en diversos frentes a la misma vez. Indicamos cinco áreas importantes:

Primero. Una verdadera reforma contributiva. En Puerto Rico existen tanto leyes como decretos de exención contributiva que permiten que grandes empresas operen sin pagar impuestos. De esas medidas se benefician grandes empresas farmaceúticas y megatiendas, entre otras. Esas empresas sacan anualmente de Puerto Rico más de $35 mil millones en ganancias. Se supone que esa política genere empleos. Sin embargo, el desempleo supera el 15% y la tasa de participación laboral es de 40%. Se plantea que poner contribuciones a esas ganancias hará que esas empresas se vayan. Pero esas empresas ya se están yendo: desde 1996 hemos perdido la mitad de los empleos en la manufactura. El país está en depresión económica desde hace ocho años.

Para reorientar nuestra economía tenemos que recuperar parte de las ganancias que hoy se fugan. Hay que imponer una contribucion de 10% a esas ganancias. Hay que exigir que una parte de la ganancias que hoy se fugan se reinviertan en Puerto Rico. Hay que atender el problema de la evasión contributiva. Hay que atacar el sobre-cobro por servicios y materiales al gobierno.

Segundo. Una moratoria al pago de la deuda. La otra cara de la política de exencion contributiva es la falta de recursos para el gobierno. Para cubrir ese déficit el gobierno se ha endeudado cada vez más. El servicio de esa deuda exige $3.7 mil millones anualmente. Si la economía es rehén de un puñado de grandes empresas, el gobierno es rehén de los bonistas y las casas acreditadoras. En la actualidad, lo que recuperemos como resultado de un impuesto a las primeras o de una reducción de la evasión contributiva y ahorros en los gastos se escaparía como pago de la deuda a los segundos. Por eso la reforma contributiva debe acompañarse de la declaración de una moratoria al pago de la deuda.

Moratoria quiere decir que: no se paga la deuda hasta nuevo aviso; se abre un proceso de renegociación de esa deuda; se arma un censo de los acreedores y se inicia una auditoría sobre cómo y para qué fines se contrajo la deuda y como se usaron los fondos. Los precedentes y propuestas concretas de cómo hacer esto existen.

El gobierno acaba de emitir $3.5 mil millones adicionales en deuda, para seguir pagando la deuda existente. Los resultados de esa política serán: un agravamiento del problema de la deuda, nuevos ataques al pueblo trabajador (despidos de empleados públicos, congelación de plazas, reducción de pensiones, reducción cobertura de salud, reducción de salarios, más impuestos regresivos, entre otros), profundización de la crisis económica y el cese de los pagos en el futuro, en peores condiciones que en el presente.

En lugar de seguir endeudándose para seguir pagando la deuda el gobierno debe declarar la moratoria y dirigir los fondos retenidos, al igual que las contribuciones ya mencionadas, a la reconstrucción económica necesaria.

Una moratoria puede limitar el acceso a nuevos fondos en el futuro inmediato, pero nos libera de pagar 3.7 mil de millones para el servicio de deuda. Bien usados, esos recursos deben ayudar a empezar a poner nuestra economía sobre nuevas bases, que nos liberen del doble secuestro de la economía y el gobierno por grandes intereses.

Tercero. Un plan de reconstruccion económica. La política económica vigente debe cambiarse por un plan de reconstrucción que, sin descartar la exportación, aumente la producción para el mercado interno; sin descartar la inversión externa, enfatice la iniciativa interna; sin eliminar las empresas privadas aumente el peso del sector público y de las cooperativas. Debe enfatizar la reinversion en Puerto Rico del ingreso que se genera en Puerto Rico y la redistribucion del ingreso a favor del pueblo trabajador.

Un aspecto importante debe ser la recuperación de la agricultura y la industria de los alimentos. Es lo que Puerto Rico necesita desde el punto de vista comercial, del empleo, ambiental y de la salud. Algunas empresas farmeceúticas, para dar otro ejemplo, están cerrando o cerrarán según expiran las patentes de los medicamentos que elaboran en Puerto Rico. Tenemos las instalaciones y la gente para asumir la producción de la versión genérica de medicamentos cuyas patentes vayan venciendo. El gobierno explora esta posibilidad, pero siempre dentro del modelo de la exención contributiva y la gestión por el capital externo, con las consecuencias ya indicadas en el punto uno arriba.

Necesitamos un plan para la inciativa económica interna, cuyos ingresos se reinviertan en Puerto Rico, contribuyan al erario público y se distribuyan equitativamente. Este plan debe financiarse con parte de las contribuciones indicadas anteriormente, el dinero retenido como resultado de la moratoria en el pago de la deuda y medidas para reducir el malgasto de fondos y acabar la evasión contributiva.

Cuarto. Una propuesta al gobierno federal. También hay que señalar al gobierno federal que conviene al pueblo de Estados Unidos que Puerto Rico se dote una economía capaz de financiarse a sí misma. Elaboremos entonces un plan para que apoyos federales puedan usarse para hacerlos innecesarios en el futuro. Los trabajadores en Puerto Rico y Estados Unidos tenemos los mismos intereses. Necesitamos políticas contributivas y económicas solidarias. Necesitamos un plan de reconstrucción económica que ponga el bienestar social por encima de los intereses privados de unos pocos.

Quinto. Presupuesto y gestión participativa. La reforma contributiva, la moratoria, la lucha contra el malgasto y la corrupción y el plan de reconstrucción económica no son posibles sin la participacion activa del pueblo trabajador. El pueblo mismo debe determinar cuales deben ser las prioridades del presupuesto de los municipios y del gobierno central. Para eso existe el mecanismo del presupuesto participativo en que asambleas deciden cuales de una serie de areas deben ser prioritarias y los proyectos más importantes en cada area. Luego delegados junto técnicos y planificadores elaboran un plan que correponde a esas preferencias. Es un sistema para el cual ya existen modelos y precedentes, tanto de los aspectos organizativos como técnicos. Es un sistema que fomenta participacion y saca el gobierno de la politiquería al que ahora esta sometido.

Estas medidas pueden y deben ampliarse, refinarse y modificarse. Tenemos que poner todos nuestros recursos comunitarios, sindicales, cooperativistas, profesionales, científicos, estudiantiles para concretizar propuestas en cada una de estas áreas de trabajo. Pero tenemos que estar dispuestos a asumirlas como lo que deben ser: una ruptura con las políticas fiscales y económicas dominantes durante las últimas décadas.

Esto conviene a los trabajadores y trabajadoras estadistas, autonomistas e independentistas. Conviene a los puertorriqueños en Puerto Rico y a los que viven en Estados Unidos. Conviene a los trabajadores en Estados Unidos y en Puerto Rico. Crea las condiciones para que podamos dilucidar el problema del status libremente.

La crisis actual, como la de la década de 1930 del siglo XX, exige medidas audaces, profundas, radicales, en el sentido literal de la palabra: que vayan a la raíz de los problemas.

No queremos terminar sin advertir contra las forma estrecha en que la gran mayoría de las organizaciones patronales en Puerto Rico enfrentan el problema del desarrollo económico. Su fórmula se resume en una palabra: hacer que el país crezca a costa del nivel de vida de los asalariados. Proponen recortar derechos laborales (vacaciones, bonos, días feriados, pago de horas extras, no aplicación salario mínimo, discriminación salarial contra jóvenes). No se puede rescatar un país empobreciendo a su gente. No se puede aumentar la productividad maltratando al trabajador. Al contrario, tan sólo una distribución más equitativa de la riqueza puede garantizar el crecimiento que necesitamos caracterizado por la justicia social y la responsabilidad ambiental.