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La necesidad y los beneficios de aumentar el salario mínimo en Puerto Rico

Comentario del Partido del Pueblo Trabajador, presentado por Jorge Farinacci Fernós el 2 de octubre de 2013, ante la investigación sobre el impacto que tendría en Puerto Rico el aumento del salario mínimo federal, realizada por la Comisión cameral de Asuntos Laborales y Sistemas de Retiro del Servicio Público y ordenada por la Resolución de la Cámara 314.

Actualmente, en el Congreso de los Estados Unidos se está debatiendo la posibilidad de aumentar el salario mínimo federal. Desde el 2009, dicho mínimo federal es de $7.25. Desafortunadamente, hay voces en Puerto Rico que se oponen a que se apruebe esa medida de justicia social o que, al menos, no se extienda a nuestro país. En vez de admitir directamente que esa oposición se basa en una resistencia de los sectores patronales y adinerados en Puerto Rico que no quieren compartir con los trabajadores las riquezas que los mismos obreros generan, estas voces en oposición al aumento al salario mínimo se escudan en argumentos incorrectos sobre los supuestos efectos negativos que ese aumento tendría para nuestra economía.

Por vía de esta ponencia, queremos demostrar que un aumento en el salario mínimo en Puerto Rico es, simultáneamente, una medida necesaria de justicia social a favor de miles de trabajadores y trabajadoras que día a día sudan en nuestro país y se merecen ese aumento, así como una acción que podría, incluso, beneficiar a nuestra economía. Es decir, se trata de una necesidad y un beneficio a la misma vez. De entrada, establecemos los siguientes puntos, premisas y principios: (1) En Puerto Rico el gobierno tiene una obligación de garantizar un salario mínimo digno a los trabajadores y trabajadoras; (2) nadie que trabaje a tiempo completo debe recibir un salario que lo mantenga por debajo de la línea de pobreza; (3) los crecientes aumentos en el costo de la vida y el encarecimiento de los servicios básicos no pueden estar acompañados de un estancamiento en los salarios; (4) uno de los principales retos que tiene nuestra economía es, precisamente, una merma en las ventas de los negocios que operan en la isla, debido a que nuestros trabajadores-consumidores han perdido su poder adquisitivo; (5) un aumento en el salario mínimo federal no tendría un impacto adverso en nuestra economía; (6) por el contrario, podría tener beneficios para nuestra situación económica, pues un aumento en el salario mínimo puede: (a) producir una mayor productividad por parte de nuestros trabajadores, (b) aumentar el salario promedio de todos los trabajadores del país, (c) fortalecer el poder adquisitivo de nuestros obreros y, por tanto, aumentar su capacidad como consumidores, y (d) incentivar que personas que están fuera de la fuerza laboral se reintegren; e (7) incluso, Puerto Rico tiene el poder para, como hacen decenas de Estados en los EEUU, aumentar el salario mínimo por encima del propio salario mínimo federal. Veamos estos asuntos en mayor detalle.

La existencia de un salario mínimo en Puerto Rico no es opcional para los políticos. Incluso, si mañana el Congreso federal elimina el salario mínimo o si los patronos lograran que no se extendiera a nuestro país el aumento que actualmente se está debatiendo, en Puerto Rico tendría que haber un salario mínimo. La sección 16 del Artículo II de la Constitución de Puerto Rico establece que “[s]e reconoce el derecho de todo trabajador…a un salario mínimo razonable”. Ese mandato constitucional existe gracias a los esfuerzos de los trabajadores y trabajadoras que, en 1952 y por vía de sus organizaciones sindicales y políticas, lograron incluir ese derecho en nuestra Ley Suprema. ¿Qué es un salario mínimo razonable? Entendemos que, a lo mínimo, esto requiere que ese salario mínimo sea suficiente para que una persona pueda cubrir las necesidades básicas de la vida. En ese sentido, nadie que trabaja a tiempo completo en Puerto Rico debe vivir debajo de la línea de pobreza. Sin duda, un salario mínimo que deje a un trabajador por debajo de la línea de pobreza sería irrazonable. Por tanto, si se logra la nefasta exclusión de Puerto Rico del aumento en el salario mínimo federal, el gobierno de Puerto Rico estaría en violación de la Constitución. Lo mismo ocurriría si, en un futuro, el Congreso federal no aumenta el salario mínimo y se sigue encareciendo la vida. Ahora mismo, una persona que gana salario mínimo y trabaja a tiempo completo recibe $15,080 anuales. La línea de pobreza es $14,570. La línea seguirá subiendo inevitablemente. Si no aumenta el salario mínimo, estaremos en violación a la Constitución y tendríamos la trágica realidad de que una persona que trabaja dignamente todos los días a jornada completa, seguiría condenada a la pobreza. Al fin y al cabo, no se trata de un ay bendito a los trabajadores, pues son los trabajadores los que producen la riqueza en Puerto Rico. De lo que se trata es de reconocer que parte de esa riqueza producida se le devuelva al obrero u obrera que la creó.

En los EEUU se está dando un debate similar al que estamos teniendo en Puerto Rico: los trabajadores exigiendo un aumento en el salario mínimo y los patronos oponiéndose, pues su objetivo es maximizar sus ganancias a costa de los mismos trabajadores que las generan. Muchos estudios han refutado la contención de que un aumento en el salario mínimo federal tendría, como consecuencia necesaria, un aumento en el desempleo. Este argumento se basa en la errada premisa de que, producto del aumento en los costos operacionales como resultado de tener que pagar más por razón de salarios, los patronos quedan imposibilitados de contratar nuevos empleados. Incluso, alegan que despedirían empleados como consecuencia de no poder pagar los aumentos. Tales argumentos son errados. En primer lugar, los estudios reflejan que un aumento en el salario mínimo tendría como efecto aumentar las ventas de los negocios, puesto que los trabajadores tendrían mayor poder adquisitivo y aumentarían su actividad como consumidores. El principal reto que tienen los negocios en EEUU y Puerto Rico no son altos costos operacionales, sino mermas en las ventas. Esta merma en las ventas se debe a que nuestra clase trabajadora tiene sus salarios estancados. Además, la ley ya permite a ciertos patronos quedar excluidos del salario mínimo si este afecta su capacidad para pagar nómina. En segundo lugar, cabe destacar que la gran mayoría de las personas que reciben salario mínimo trabajan para corporaciones grandes como McDonalds y Walmart, las que, evidentemente, no se verían seriamente afectadas por el aumento. Estas empresas pagan muy poco salario y tienen altísimos márgenes de ganancia. En tercer lugar, los propios economistas patronales reconocen que ninguna teoría económica demuestra que exista un vínculo inherente entre el aumento en el salario mínimo y aumento en el desempleo.

Como vimos, un aumento en el salario mínimo podría ser beneficioso para la economía. En primer lugar, como adelantamos, un aumento en el salario mínimo aumentaría, a su vez, el poder adquisitivo de los trabajadores. En una economía de consumo como la nuestra, la conducta de los trabajadores como consumidores es clave. Mientras los salarios sigan deprimidos, no aumentarán las ventas en los negocios. En segundo lugar, los estudios en los EEUU confirman que cuando se aumenta en salario mínimo, ello tiene como consecuencia eventual que los salarios de los trabajadores que reciben un salario superior al mínimo aumentarán también. Es decir, al aumentar el salario mínimo, beneficiamos a todos los trabajadores del país. Cabe destacar que Puerto Rico es la jurisdicción estadounidense con la brecha más estrecha entre el salario promedio y el salario mínimo. Es decir, los salarios en general están estancados. Con más razón, hace falta aumentar el salario mínimo pues, el aumentarlo produce, a su vez, un aumento en los salarios en general. En un país en el que la distancia entre el salario mínimo y el salario promedio es tan corta, más hace falta un aumento en el mínimo, pues refleja que muchas personas en Puerto Rico reciben salario mínimo.

Como habíamos adelantado, algunos expertos en los EEUU han concluido que cuando se aumenta el salario mínimo, los trabajadores son más productivos. Esto es natural. ¿Acaso alguien a quién le pagamos el mínimo va a dar su máximo? ¿Podemos exigirle el máximo a quién solo le damos el mínimo? A mayor salario, mayor productividad. Eso beneficia la economía puertorriqueña. Estos estudios también apuntan a que, cuando se aumenta el salario mínimo, más personas se unen a la fuerza laboral. Esto también es natural. ¿Qué motivación tiene una persona para unirse a la fuerza laboral si el salario es ínfimo? Aumentar el salario mínimo es incentivar el trabajo. Por último, los expertos indican que cuando se aumenta el salario mínimo, los trabajadores no cambian tanto de trabajo. Ello beneficia a los negocios, pues los trabajadores con conocimiento y experiencia se quedan en sus puestos. De lo contrario, los negocios tienen que estar constantemente contratando personas nuevas que no conocen aun los detalles de su labor.

Cabe mencionar que 19 Estados de los EEUU, y el Distrito de Columbia, tienen un salario mínimo mayor al federal. Desafortunadamente, nuestro liderato político no ha seguido esa tendencia de justicia social. Por virtud de la Ley Núm. 180 de 2 de julio de 1998, 29 L.P.R.A. 250 et seq, la Asamblea Legislativa estableció que el salario mínimo de Puerto Rico se limitaría a cumplir con el federal. Mientras otros Estados han reconocido que el salario mínimo federal es insuficiente -por lo que han aprobado salarios mínimos mayores-, en Puerto Rico estamos discutiendo solicitar dar menos que el salario mínimo. No tan sólo no deberíamos excluir a Puerto Rico de un posible aumento del salario mínimo federal, sino que debiéramos aumentarlo más de lo que finalmente establezca el Congreso federal. Las y los trabajadores en Puerto Rico se merecen más que el mínimo. Emplazamos a la Asamblea Legislativa a que siga el ejemplo de 20 jurisdicciones estadounidenses y haga justicia a los trabajadores. Incluso, algunas ciudades han hecho lo mismo. El Comité de San Juan del PPT emplaza además a la Alcaldesa de la Capital a que siga ese ejemplo. Veamos si es, de verdad, amiga de los trabajadores.

En conclusión, entendemos que un aumento al salario mínimo, ya sea a nivel federal o producto de acción legislativa local, no sería dañino para nuestra economía. Por el contrario, podría ser beneficioso, al aumentar la productividad, incentivar el trabajo y aumentar el consumo por parte de los trabajadores. Al aumentar las ventas de los negocios, los patronos incluso pueden contratar más personas. Pero más importante aun, se trata de una medida de justicia social que los trabajadores y trabajadoras se merecen. Nadie en Puerto Rico que trabaje a tiempo completo debe estar condenado a la pobreza. Los trabajadores generan las riquezas, ¿no deberían disfrutarlas también?